EF al compás del 2 x 4 o... ¿el tango en la escuela?
Breve relato de la historia y experiencia en clase.
En esta instancia se muestra el tango como danza social, en el contexto de las clases de Movimiento Expresivo II, haciendo referencia a contenidos que se abordan, y a la vivencia que se genera en este aprendizaje. Se registra esta experiencia con las imágenes de los estudiantes de 4to año, AM; BM; CM, 4TT y 4TN en su reciente y exitosa práctica milonguera.
La danza como fenómeno universal, se encuentra desde el origen de los tiempos en todas las civilizaciones y se presenta como manifestación de la vida y la cultura humana (1). Existiendo varias clasificaciones, como danza clásica, contemporánea, jazz, afro, danzas folclóricas y danzas sociales; el tango se encuentra dentro de estas últimas. Las mismas, hacen referencia al grupo de danzas que representan a grupos sociales o étnicos diversos, convirtiéndose así en transmisoras de los valores de una cultura determinada.
Cabe mencionar, que en el contexto de formación docente en EF, las danzas sociales forman parte del diseño curricular de la provincia desde el año 2001, y se abordan en el espacio curricular Movimiento Expresivo II en 4to año.
Para el aprendizaje de dichas prácticas se requiere la vivencia y apropiación de contenidos fundamentales, los cuales se abordan progresivamente, siendo algunos de ellos: alineación corporal, regulación tónica y ajuste postural, relajación y respiración, acciones motoras básicas y contenidos del espacio y tiempo. La danza como práctica en el marco de la EF, busca direccionar el logro en la dimensión motriz, con un fuerte acento en los aspectos expresivos del movimiento, como así también la búsqueda de la creatividad (1).
Un poco de historia
Como género musical y danza de raíces multiétnicas, el tango (según vocablo africano, tambor y/o lugar cerrado) se originó en las orillas del Río de la Plata, entre las ciudades de Buenos Aires y Montevideo desde fines de 1850 hacia adelante. Como práctica social creció en el puerto y barrios cercanos a este, permitiendo la fusión de elementos criollos, africanos, originarios y de inmigrantes de aquel entonces, como el tango andaluz, la habanera cubana, el candombe, la milonga, la mazurca y la polca europea (2).
Prohibido por la Iglesia, por la sensualidad y la proximidad de los cuerpos, condenado por algunos sectores por su vulgaridad, esta danza de pareja enlazada encontró refugio en su abrazo característico y en los lugares oscuros, como burdeles y arrabales en los que fue creciendo, hasta convertirse en la práctica que es hoy, totalmente aceptada y practicada por ciudadanos de todo el mundo.
Desde 2009 el Tango fue declarado Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad, por el respeto y transmisión de valores y por ser crisol de diversidad cultural.
¿Bailamos?
El tango como danza social se caracteriza por una marcada diferenciación de los roles de género y el contacto a través del abrazo. Caminar sin perder el equilibrio, coordinar figuras, y percibir el traslado de peso corporal del compañero/a, realizar adornos en una secuencia musical, describen de esta práctica no solo su complejidad técnica, sino también un proceso de sensibilización y escucha empática hacia el propio cuerpo y del otro/a, como así también la desinhibición, y autorregulación emocional. Así, el espacio se convierte no solo en un espacio físico a habitar sino que se configura también en un espacio afectivo donde confluyen sensaciones y emociones acompañadas por la música.
Con el fin de visibilizar el recorrido que realizamos para su aprendizaje, mencionamos los diferentes contenidos que se abordan progresivamente: ajuste postural, y regulación tónica, siendo fundamental el registro de la postura y traslado de peso corporal. Desplazamientos y acciones motoras básicas. Caminar, balancear, equilibrar, rotar. Calidades de movimiento. Contacto corporal. Secuencias de movimiento y coreografía (3).
La primera propuesta que se realiza es aprender a caminar y a enlazar figuras en forma individual. Una vez realizado esto, se trabaja en parejas.
De todos los mencionados, el contacto corporal es uno de los más problematizados en el ámbito de la EF, y que caracteriza cual núcleo identitario a las danzas sociales. Siendo contenido indiscutido de la Expresión Corporal, requiere de un trabajo previo en caso de ser abordado, y necesita ser acompañado de una explicitación y acuerdos por parte de la/el docente y estudiantes.
Contacto corporal: el abrazo en el tango es mediado por una distancia mínima, generando un espacio común para los bailarines, que se da en el torso, a partir del cual cada uno se posiciona desde su eje en la verticalidad. En relación a esto, emergen variadas situaciones a la hora de estar en contacto con otros/as. Trabajamos el abrazo.
Algunas posturas rígidas e inhibiciones van flexibilizándose con la práctica, y adquiriendo fluidez con el devenir de las caminatas. Otros/as se acercan con naturalidad en el intento de memorizar figuras y combinar secuencias.
Trabajamos desde la proxemia al sonido de Piazzola y Bajofondo, reconociendo los espacios, las distancias y sus funcionalidades, con el objetivo de registrar la distancia óptima para bailar con cada compañero/a, espacio íntimo o personal o espacio social. Abrazar no se abraza de igual manera a todos con quienes se baila, siendo preciso respetar la distancia que ambos propongan.
Haciendo ochos al compás de Tangheto y Gotan Proyect, disociando piernas y torso, sin perder la gracia, cerramos con la práctica de ronda de milonga, aprendiendo algunos de los códigos sociales implicados en la misma.
En el marco escolar el tango se presenta como práctica que puede convocar a un abordaje multidisciplinario. Temáticas vinculadas al género, a las prácticas que devienen de estas concepciones, pero además a aspectos actitudinales constitutivos de nuestra disciplina; el respeto por el propio cuerpo y el de los demás, la aceptación de las propias limitaciones y posibilidades, como así también la exploración y conocimiento de prácticas motrices multiculturales.
Como futuros docentes de EF, llevarlo a la práctica y al patio de la escuela es una oportunidad que merece ser aprovechada y que se encuentra muy cerca de las manos y de los pies.
Bibliografía consultada
1- García Russo, M.: “La danza en la escuela” Barcelona. Ed. Inde. 1997.
2-Citro S, Ascheri P.: “Cuerpos en movimiento. Antropología de y desde las danzas”. Buenos Aires. Ed. Biblos. 2012.
3- Programa de la cátedra Movimiento Expresivo II. PEF Isad. 2018.
Lic. María Eugenia Maldonado
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